No fue mi culpa. Entrevista con Ana Lorena Pérez, directora de la serie.

No fue mi culpa es una producción realizada en tres versiones locales para México, Colombia y Brasil. Narra historias de víctimas de feminicidios y de personas afectadas por todo tipo de violencia de género. Inspiradas en hechos reales de mujeres de diversas edades, clases sociales y lugares de origen.

La historia de No fue mi culpa (México)narra un nuevo caso en cada episodio unitario, al tiempo que presenta una historia central que atraviesa toda la serie. La investigación que lleva adelante Mariana (Paulina Gaitán) sobre la misteriosa desaparición y posterior muerte de su hermana Lili (Giovanna Utrilla).

Tuvimos la oportunidad de platicar un poco con Ana Lorena Pérez, una de las directoras de la serie No fue mi culpa. Una serie original de Srar+ llena grandes talentos tanto frente a las cámaras como detrás de ellas.

¿Cuál fue la razón por la que decidiste participar en una serie que trata sobre feminicidios?

Por la urgencia de contar estas historias. Para abrir el camino a tener pláticas sobre este tema y alzar la voz por aquellas que no pueden. 

¿La serie «No fue mi culpa» va dirigida hacia un gremio en específico?

No realmente. Esta serie es para que las mujeres puedan identificarse con que no son las únicas. Que no están solas, para nosotros es muy importante que cualquiera que pueda ver esta serie y sienta medianamente que tenga relaciones que se acercan a esta violencia puedan sentir que su situación no es única. Que están acompañadas y que no están solas. 

Y por otro lado, es una invitación a los hombres a tener la conversación de cómo nos estamos comportando como sociedad. Porque ellos también son víctimas, que esto es importante no olvidarlo, es todo un sistema el que está roto. Y que con esto los hombres encuentren un lugar desde dónde ellos puedan empezar a tener esta conversación con nosotras desde otro lugar, desde un lugar en el que busquemos cómo detenerlo. Sobre todo eso, que lo empiecen a hablar, para nosotros era muy importante que los hombres que lo vieran puedan empezar a tener la conversación.

¿Qué emociones se vivieron al crear «No fue mi culpa»?

Creo que la emoción más significativa fue la empatía. Hicimos una investigación, Disney y la productora Gabriela Valentan nos dió la enorme herramienta de poner a nuestra disposición un equipo de investigación muy diverso que iba desde asociaciones de rastreo, de búsqueda de personas en vida, de violencia contra la mujer, un par de refugios, de instituciones de mujeres que han podido salir de esta situación de violencia, víctimas de abuso, sobrevivientes de violaciones. 

Poder tener estas pláticas con gente que lo ha vivido de primera mano fue muy fuerte. Lo primero que nos pasó fue que nos dimos cuenta que no estábamos contando un problema que pasa allá afuera si no que nos pasa a todas todos los días. Fue muy impresionante durante el proceso creativo que no hubo una sola mujer incluidas todas las que trabajamos en esto, que no haya sido víctima de algún tipo de violencia, en mayor o menor grado, no hubo una sola que dijera “yo nunca me he sentido agredida”. 

Desde las pequeñas historias, hasta historias muy fuertes, creo que nos generó primero una sororidad muy importante. Porque nos dimos cuenta que estamos contando la historia de la vida cotidiana de las mujeres, que no es una cuestión que pasa rara vez, si no que pasa todos los días, en muchas ocasiones.

También nos llenó primero un respeto muy grande por aquellas mujeres que nos compartieron su experiencia porque todo lo que se ve en la serie está basado en hechos reales. Que no aplica a una sola historia, sino que es la combinación de muchas mujeres que nos contaron varias historias y pudimos hacer una representación de una historia en particular. 

Entonces, cuando nos encontramos con todas estas mujeres valientes que nos contaron su historia, lo primero que nos generó es “¿cómo le hacemos para no revictimizarlas?” que nos pareció muy importante. Dos, contar su historia con mucho respeto y tratando de representar la violencia desde otro lugar. Un lugar más femenino, porque casi siempre lo hemos visto a través de los ojos de los cineastas hombres o de los guionistas hombres o de foso fotógrafos hombres. 

Para nosotros fue muy interesante decir cómo lo vemos nosotras. Nosotras sentimos una gran responsabilidad ahí para ver cómo le hacemos para no ni revictimizar, ni retratar algo que todas las mujeres tenemos muy claro cómo sucede. No necesitamos volver a verlo ni volver a vivirlo, queremos platicar la emoción que se vive a lo largo de una vida con esta circunstancia. Entonces nos fuimos hacia el lado más emocional.

Todo el equipo está mayormente formado por mujeres, éramos 83% mujeres en el equipo. Eso fue una experiencia súper emocionante, yo nunca había visto un set con tantas mujeres, llegábamos al set y todo nuestro grupo de staff eran mujeres. 

Y los hombres que había, entraron en un sinergia de mucha complicidad. Entonces, para mí la experiencia de compartir con esa energía mucho más femenina en puestos en dónde yo no había visto tantas mujeres juntas fue muy emocionante y alentador pensar que la violencia no tiene sólo que ver con el dolor que nos inflige sino también con las oportunidades que tenemos. Y creo que una de las partes más importantes es tener más oportunidades en los rubros de trabajo, ver más directoras, fotógrafas para tener más oportunidad de contar las cosas desde otro punto de vista y tener una equidad.

¿Qué te llevó a alzar la voz por las mujeres que no pueden hacerlo? 

Yo creo que lo mismo que nos lleva a todas, es la urgencia, el hartazgo, el detener lo qué está sucediendo. Yo ya estaba harta de que me doliera el estómago cada que leía una nota en el periódico o veía una noticia o escuchaba a alguien buscando a una mujer, o incluso amigas cercanas que veía que estaban en relaciones de pareja muy violentas, desde controlar cómo se visten, o el tú no opines amor. 

El dolor se volvió algo vital. Se volvió algo urgente decir yo tengo que pasar de la emoción a la acción, me parece esa emoción es algo que todos necesitamos para hacer que esto termine, entonces es decir, en vez de quejarme voy a hacer algo, desde las herramientas que yo tengo, que para mí es la ficción y contar historias. 

¿Sientes que hubo algún cambio en tí después de haber trabajado en este proyecto?

Definitivamente sí. Yo creo que cualquiera que toque emociones tan difíciles de cerca se ve transformada, me volví muy sensible. 

Fue un proyecto muy complicado porque además lo grabamos en pandemia, fuimos de las primeras producciones en filmar en pandemia, eso fué agotador. Y esto me enseñó que sí se puede hacer algo que vale la pena contar para transformar al mundo , que la ficción transforma. Sentir que los contenidos que genero son el granito con lo que contribuyo y eso me da fuerza.

Son la primera producción de Star+ en Latinoamérica y con el 83% de mujeres ¿cómo te sientes al respecto? 

Feliz, me parece algo padrísimo de la plataforma que el primer proyecto que lanzan como ficción sea un proyecto que le confían a las mujeres. 

Eso me parece uno de los grandes pasos que hay que hacer. También es una gran responsabilidad, al principio estábamos muy ansiosas de pensar “ojalá esto comparta lo que es para nosotras algo que es muy importante”.

Porque siempre que eres punta de lanza hay una responsabilidad de hacerlo bien. Eso es además de muy emocionante, muy estresante, pero sabemos que la plataforma sabía lo que hacía, con una plataforma con una responsabilidad social increíble, están comprometidos con impulsar a las creadoras, a las mujeres y a los temas que importan. Esto además de ser un honor da esperanza el saber que alguien nos apoya. 

¿Cómo fue participar como jurado en los emmys internacionales?

Fue una experiencia increíble, porque toca conocer a otros creadores de toda latinoamérica, muy difícilmente convivimos entre nosotros si no es en premiaciones, es raro esa convivencia. Además que fue muy padre ver material de todo el mundo  y ser parte también de los Emmys es un honor. 

¿Qué consejo nos das a todas las personas que también queremos apoyar esta causa? 

Es una pregunta difícil, porque yo todavía creo que se puede cambiar el mundo pero este problema es tan grande y tan multifactorial que la única manera en la que podemos hacer una gran diferencia es empezando por nosotras mismas.

Para mí ha sido muy útil empezar a cambiar actitudes desde mis círculos nucleares, como mis amigos, mi pareja, mi papá, mis tíos, primos, aquellos con los que me siento en la mesa y tengo un núcleo de confianza. Poner límites, hablar del tema, de mi incomodidad, hablar de mi preocupación. De tener pequeñas bromas que, bueno, los mexicanos y mexicanos tenemos este sentido del humor hermoso y que nos salva de muchos dolores, pero a veces somos muy hirientes y parte de lo pasa es que nos burlamos de algo que tiene que parar. Por ejemplo decir, no me voy a burlar de eso porque es violento contra el género. Me parece que eso es cambiar las cosas desde dónde podemos y que eso se va esparciendo y va creciendo.

Mi otro consejo es: investiguemos. Hay muchas asociaciones en cada estado de la República que ayudan a mujeres. Si alguna vez ven algún ejercicio de violencia, levanten la voz, lo primero que tenemos que hacer es hablar del conflicto. Hay que investigar y prepararnos. 

Este problema es de todos y de todas. Los hombres que ejercen violencia sobre la mujer lo aprendieron, están replicando un sistema que no les permite ni les enseña a manejar sus emociones. Y este mismo sistema se vuelve cómplice de nosotras mismas, muchas veces somos cómplices de hacer esta separación emocional de cómo somos unos y como somos otros. 

Entendernos también implica aceptar que hay muchos aliados, hay hombres muy buenos que son socios, aliados, amigos, amorosos y que crían mujeres y hombres increíbles. Y hay muchos otros muy diferentes, toda violencia siempre viene de un lugar violento, y lo que no sabemos es cómo tratar, educar y hablar de esa violencia o romper estigmas de esta masculinidad tóxica. 

Por último quiero agradecer a toda la gente que le está dando visibilidad. No sólo a la serie «No fue mi culpa» que eso siempre es bonito como creadora, si no al tema. Me parece que si logramos que hombre, mujeres y familias lo vean, que esto se extienda al tejido social está increíble. 

Y como creadora además poder usar tu arte y poder usar las narrativas que vas descubriendo para contar cosas importantes. Para mí ha sido un regalo poder poner todo lo que he aprendido en todos estos años de carrera en un lugar donde socialmente pueda impactar es increíble. 

https://www.youtube.com/watch?v=PsDxi2eqjk8