Tres errores que no representan al feminismo en “Moxie”, la película

El segundo largometraje de la actriz Amy Poehler, llegó a Netflix a inicios de marzo, días antes de la conmemoración del #8M en México y el mundo. “Moxie” es la adaptación de la novela homónima de Jennier Mathieu, que trata la historia de una adolescente que conoce el feminismo a través de las historias, vivencias y recuerdos de su madre y busca llevarlo al conocimiento de más mujeres de forma anónima a través de una revista escolar.

La película en todo momento busca encontrar un equilibrio entre la perspectiva feminista y el movimiento visto de forma negativa. Al ritmo de “Rebel´Girl” de Bikini Kill pretende llegar a la Generación Z a través de su primer interrogante: ¿Qué causa te hace sentir pasión para marcar la diferencia?. A sus 16 años, con personalidad introvertida y un desconocimiento de la realidad, Hadley Robinson interpreta a Vivian, una adolescente que se enfrentará a la impunidad y maltrato sexista en su contexto escolar.

Este contenido que representa un puente entre las nuevas generaciones y la ola feminista que se vive en la actualidad sin duda se agradece, pues muestra desde el inicio este universo que muchas mujeres buscamos visibilizar a través de conversaciones colectivas a nivel mundial, sin embargo también refiere 3 acciones que no son parte de ningún feminismo:

Moxie

Tres cosas que no debemos copiar de Moxie

  1. Las feministas no creemos que las mujeres son mejores que los hombres.

En estos tiempos en los que buscamos una mayor visibilidad de la labor femenina en el rol social, es incongruente creer que las mujeres feministas creemos que somos “mejores” que los hombres. El feminismo respalda la idea de igualdad de género y la convivencia sobre la eliminación de todas las formas de discriminación de hombres y mujeres, por lo que es importante visibilizar que buscamos la igualdad en todo momento.

  • Las feministas no insultamos a los hombres.

Llamar “idiota”, “pendejo”o insultar a un hombre por no entender el movimiento tampoco nos representa. El enojo social es evidente, sin embargo, no estamos generando violencia sobre la violencia. Hay que hacerlos participes de el movimiento para lograr la equidad que se requiere.

  • No todas las feministas somos radicales.

Sin duda este feminismo es el más difícil de entender y explicar, sin embargo ha sido también tergiversado por medios de comunicación y líderes de opinión que no lo comprenden. El feminismo radical no es vandálico ni “sólo está enojado”, sino pretende llegar más allá de una igualdad formal y modificar también las relaciones de poder, tanto políticas como sociales, educativas y culturales a través de la erradicación de los sistemas de sexo-género que nos ha introyectado nuestra educación patriarcal.   

Pero ojo, no quiere decir que todos los planteamientos que retoma Moxie sean erróneos. Hay que aplaudir la realidad del tema y la forma tan inteligente de abordar la problemática. El resultado es, entonces, una mezcla de aciertos y algunos errores de planteamiento que buscan despertar la conciencia feminista en sus espectadoras jóvenes y que sin duda debemos aplaudir que existan más contenidos con contenidos con corazones pintados en sus manos.