Trolls 2: World Tour. RESEÑA. Un mundo lleno de música.

Trolls 2: World Tour nos envuelve de nuevo en un mundo lleno de colores, bajo la dirección de Walt Dhorn, el mismo que nos inundó de alegría y colores en la primera entrega de Trolls. Y vemos una vez más a la princesa de los Trolls pop Poppy, interpretada en inglés por Anna Kendrick y en español por Belinda.

También a Ramón, interpretado en inglés por Justin Timberlake, que en la primer película fue doblado por Aleks Syntek, pero esta vez quien se encargó de su voz fue Benny Ibarra. Además de una Troll nueva, la Reina Barb, que es la reina de los Trolls del Rock, con la voz en inglés de Rachel Bloom y en español de María José.

Además podemos escuchar a Kalimba, JBalvin y Cludio Yarto, puro talento musical aquí. Que también los animadores tienen un gran talento, podemos ver cabello por cabello como se mueven las lindas melenas de los Trolls, la textura de sus pieles y cada tabique en el suelo. 

Un lindo mensaje en la historia de Trolls 2: World Tour

En esta ocasión, la princesa Poppy debe enfrentarse a una nueva amenaza, después de descubrir que hay una enorme variedad de Trolls que escuchan y bailan diferentes estilos de música. La reina de los Trolls del Rock, Reina Barb, quiere que todos los Trolls escuchen únicamente rock y sus subgéneros, tipo metal. Y crea un plan para lograrlo.

Aunque el mensaje de la película es claro, es un tanto maduro. La moraleja es aprender a respetar los gustos y las diferencias de las personas, y llevar una sana convivencia con todos. ¡Sí ! aunque les guste el reggaeton.

Pero si es recomendable que los más pequeños vean esta película llena de muchos colores en compañía de un adulto, para que pueda explicarle el mensaje. Y pues de paso si el adulto no ha entendido esto de la tolerancia, pues que le quede claro el mensaje jaja. Además el soundtrack nos hace recordar muy buenos clásicos musicales.

Trolls 2: World Tour

6

Calificación

6.0/10

Pros

  • Mas divertida que la anterior
  • Contiene un gran mensaje

Contras

  • La historia va perdiendo fuerza
  • No explota mejor el elemento músical