El exorcista, aquella cinta aclamada por algunos, criticada por otros, pero absolutamente temida por todos, vuelve al medio después de casi cinco décadas con una historia que nos muestra una secuela del pulp fiction en “El exorcista: Creyentes”. Se inicia una trilogía en la que contaremos con caras conocidas de la ya establecida franquicia. Llegará a tu cine favorito el cinco de octubre. El equipo de Daily Zone tuvo la fortuna de poder atestiguar el renacimiento de uno de los más grandes del género. Aquí te platicamos cómo nos fue.
El desafío del salto generacional:
En 1973, los cines estaban abarrotados y llenos de curiosidad con una película recién estrenada; hubo hospitalizaciones y personas abandonando las salas de cine. En esta ocasión, la franquicia nos entrega un nuevo soplo de vida lleno de frescura con una historia que nos brinda modernidad, así como una nueva perspectiva sobre el terror. Llena de sorpresas, esta obra mantiene tu atención de principio a fin; es una atracción que no te permitirá perderte ni un minuto de esta nueva contribución a la franquicia.
Una amistad peligrosa:
Angela se encuentra en una temporada complicada de su vida. La relación que tenía con uno de sus padres se ha visto irremediablemente rota después de un evento complicado. Sin haber podido decir más, su refugio será su amiga Caterine, con quien en conjunto resuelven emprender una peligrosa aventura para encontrar el alivio que Angela necesita en su vida. Un bosque en donde habrán de llevar a cabo una serie de pasos para completar un ritual en donde podrá, por fin, zanjar todas esas heridas del pasado y podrá llevar la calma hasta su alma.
La fe muere con quienes se van:
Mientras tanto, atormentado, un padre perdido en el camino de la vida se ve en la difícil decisión de abandonar su fe. «El exorcista: Creyentes» nos muestra un contraste maravilloso entre un hombre que cree haberlo perdido todo y otro que cree tenerlo todo. Un acercamiento hacia la búsqueda de la fe en donde ambos descubrirán que el viaje se encuentra plagado de giros inesperados y turbios, donde lo único que puede sacarles de ahí es la verdadera creencia en un ser superior. Una batalla entre el bien y el mal está a punto de ser librada, y el ganador permanece oculto entre la penumbra; la sombra de la pérdida oscurece todo acto de fe.

El reclamo del trono que nunca se perdió:
Sin lugar a dudas, esta película vuelve para reclamar no solamente su bien sabido lugar entre sus fieles seguidores desde la primera en 1973 hasta las más recientes en 2005. Con una nueva forma de abordar el terror, llega para ostentar su trono una vez más. En momentos donde el cine de terror habría ya mostrado todos sus talentos, llega una nueva visión que nos demuestra que lo nuevo también puede hacerse de una maravillosa forma, memorable entre las películas de horror. Estamos hablando de una película indispensable de ahora en adelante en tu repertorio.
La luz al final del túnel:
A pesar de ser una cinta lúgubre con una temática oscura, nos entrega un poderoso mensaje donde la esperanza nunca deja ceder ante la tragedia. Pues en repetidas ocasiones, la cinta nos muestra protagonistas arrasados por la situación donde la única salida podría ser más que obvia y aún así, al mismo tiempo, nos mira directo a los ojos mientras aún sostiene ese último aliento de rodillas y ya sin fuerzas, y se mantiene luchando sin saber el resultado, pero sin dejar de buscar aquello que verdaderamente podría hacerlo libre, su fé.
Nadie es más rápido que nuestro pasado:
Una vez más, es la cinta quien nos demuestra el poder de las consecuencias en nuestras decisiones. Los personajes se ven alcanzados por situaciones pasadas donde su elección pudo no ser la mejor. Nos demuestra el rumbo que puede tomar la vida de cualquiera sin siquiera pretender un resultado trágico. Tan es así que en esta oportunidad tendremos la visita de un personaje amado por la comunidad, de entre todos, quien considero fue una sorpresa agradable, pues el golpe de nostalgia te invade sin siquiera esperarlo, y aún mejor, no llega sola, se presenta de una manera tan prodigiosa que me atrevo a decir que fue uno de los aciertos más grandes de la cinta.
Conclusión: La mirada que el abismo siempre devuelve.
Llena de drama, tragedia, terror, esperanza y amor. En esta ocasión nos encontramos frente a una película que desborda talento, nos entrega un retrato surrealista donde nos podemos entregar durante dos horas y vivir como un hombre sin fe, experimentar la desesperación por buscar el auxilio de quien hemos negado como nuestro dios, así como de encontrar esperanza siempre en los lugares menos esperados. Personajes memorables y una historia digna de ser contada, toda una experiencia más que una película.
