Este 28 de septiembre llegará a las salas de cine a nivel nacional Muti: Rituales mortales, una película producida por Screen Media Films que busca mezclar los enigmas de la magia negra con las atrocidades de una serie de asesinatos. Así, Dark Side Distribution se arriesga y apuesta por esta historia protagonizada por Morgan Freeman en dupla con Cole Hauser, ¿logrará su cometido?
La trama
Antes de su jubilación, el detective Lucas Boyd es el encargado de la investigación detrás de una serie de asesinatos realizados mediante un antiguo y sanguinario ritual llamado “Muti”. En su camino por descubrir al culpable, Boyd se ve obligado a solicitar la ayuda del profesor Mackles, un antropólogo especialista en culturas africanas. Juntos descifrarán las pistas, descubrirán el siniestro funcionamiento de los ceremoniosos asesinatos y los motivos que impulsan cada uno de ellos.
Promesas no cumplidas
Este prometedor largometraje se queda únicamente en eso, en una promesa. Aunque la premisa en sí es misteriosa, los puntos fuertes de la historia no se desarrollan a profundidad. Por un lado, se explica que los asesinatos son bajo en cargo y que son una suerte de intercambio equivalente en el que una persona debe ser sacrificada para que otra obtenga un poder específico, pero la esencia en sí del ritual mismo queda en segundo plano y la trama se enfoca más en los problemas morales y personales de Boyd.

Desaciertos
Otro desacierto es, sin duda, romper la esperanza del espectador de ver a Morgan Freeman como guía de la historia y encontrarlo únicamente como un personaje de apoyo, eso sí, que da con las pistas más significativas. Mientras que Cole Hauser no logra expresividad ni la conexión con su personaje, lo que impide empatizar por completo con él y su toma de decisiones a lo largo de los 98 minutos del filme.
No a las cosas a medias
George Gallo, realizador y guionista neoyorquino, deja a medias la sensación de thriller mediante una lenta recolección de pistas y predecibles escenas de acción, una película que no logra la genialidad a nivel guion de otros de otros de sus proyectos como lo son La calle 29 (1991), Fuga a la medianoche (1988) o Dos policías rebeldes (1995).
Conclusión
Muti: The Ritual Killer, por su título original, se queda como registro del deseo de Gallo por superar su faceta cómica y adentrarse en las tramas policiacas desde la severidad y la solemnidad. Un proyecto estadounidense que hila de manera entretenida los rastros e indicios que deja el asesino, pero que queda a deber esa inquietud y emoción característica de los títulos de suspenso.
